Crítica de "La Gloria de mi mare" por Estela Zatania, Bienal de Flamenco 2010

Fecha de la Noticia Lunes, 27 Septiembre 2010

Un día Asunción Pérez “Choni”, sevillana y bailaora, levantó la cabeza, miró detenidamente a su alrededor contempló el mundo oscuro y deprimente del baile flamenco, la falsa sofisticación representada en incontables obras de tantos bailaores y bailaoras de su generación. Entonces, decidió que para borrar la imagen a veces cutre del flamenco de décadas pasadas, no es necesario recurrir a la frialdad y la ausencia de color.

Digo yo que tuvo ocurrir así para que esta mujer fuese capaz de idear “La gloria de mi mare”, un verdadero homenaje a la cultura popular andaluza del siglo veinte, antes de que la globalización la transformara y homologara. En esta obra abundan los lunares y las flores, el color, la chispa veloz de la gracia surrealista que es marca registrada de Andalucía, desde aquellas ocurrencias del más humilde camarero hasta las extravagantes anécdotas gaditanas.

Pero “La gloria de mi mare” no es una simple bufonada – como tampoco lo ha sido nunca la gracia andaluza cuya magia reside en la capacidad de acercarse a las realidades de la vida con paladar y valentía. Hay un emotivo trasfondo, no sólo de nostalgia, sino del auténtico amor que siente la bailaora por un arte singular y por una madre, la típica madre de niña talentosa, que pretende compensar los sueños no cumplidos al verlos realizados en la hija.

No es fácil acercarse a los tópicos, porque corres el peligro de convertirte en parte de ellos. Se requiere a un genio como el polifacético showman y actor Juanjo Macías para identificar y representar lo satirizable de la vida cotidiana que nos parece tan “normal”. En la gran tradición de los mejores actores cómicos españoles como Martínez Soria, Landa o Fernán-Gomez, el genio de Macías es el motor que hace girar esta obra creada e interpretada por Choni. Como bailaora, es discretamente competente, representa la escuela sevillana con corrección y sin exageraciones. Pero lo más admirable en ella no es su forma de bailar, sino su imaginación y personalidad, una capacidad creativa que hace posible la comicidad en medio de una siguiriya.

Además de la siguiriya, hay caña, alegrías o la Niña de Fuego entre otras cosas, pero siempre como parte integral del sencillo argumento de bailaora + madre + empresario (el guitarrista Raúl Cantizano que muestra sus dotes de actor) + esposa del empresario (Alicia Acuña, igualmente sorprendente como cantaora voluminosa que baila y actúa creíblemente).

La sencilla pero ingeniosa escenografía, el buen sonido y la exuberancia y capacidad de los intérpretes hacen que “La gloria de mi mare” sea una pequeña joya del flamenco teatral. Lástima que no sea traducible a otros idiomas y culturas.